Agenda política en los medios

Andrés Cañizález (2006) destaca el rol político que juegan los medios de comunicación, especialmente en contextos corno de los países latinoamericanos que parecen ser de una recurrente crisis política.

La debilidad que tienen los partidos, sindicatos y otras instancias del tejido social abre la puerta para que éstos actores entiendan que su posibilidad de intervención en la vida pública está íntimamente atada a su relación con el universo mediático. Ciertos asuntos de interés público pueden ser catalizadores para la constitución de alianzas tácticas entre políticos y activistas sociales, por un lado, y medios de comunicación y  periodistas por el otro. (p. 43).

Se entiende el rol político de los medios: determinar quién puede hablar sobre cuál terna. Esta tendencia se ve acrecentada en la medida en que la dirigencia política tiene menos de mitin en la plaza, o en la calle, y mucho más de aparición en espacios mediáticos. La pantalla de televisión, especialmente, pasa a ser la nueva plaza pública desde donde se define la agenda política del país.

Cañizález (2006) destaca a la representatividad como tema de necesario debate en la configuración de la agenda mediática, y otro tema que va aparejado a lo anterior tiene que ver con la consolidación de un nuevo modelo en el que se entrecruzan poder de los medios, actuación dependiente de los políticos hacia el universo massmediático, y demandas ciudadanas que encuentran en el universo simbólico un resarcimiento momentáneo.

Para Marcelino Bisbal, citado por Cañizález (2006), estamos ante un cambio sustancial no sólo en nuestra relación con lo político, mediado por la pantalla, sino en nuestra propia manera de convivir socialmente:

Esa intromisión de la cultura massmediática en la política y en las distintas esferas de la vida pública y privada, más bien nos está hablando de otra cosa: no es la disolución de la política y la democracia, ni siquiera de la vida como se pudiera pensar entonces, sino más bien de una reconversión de la política y en definitiva de las esferas de lo público. En estos tiempos los medios se convierten en el espacio público privilegiado por la gente; los medios están alterando la vida y hasta las propias formas que hoy día adquiere la socialidad. (2006, p. 43)

La pérdida de reputación de los personajes e instituciones implicadas en casos de investigación periodística ha sido, en la mayoría de los casos, de enorme alcance. Ello ha generado, por contra, que el resto de actores sociales entienda y valore lo que supone acumular una buena reputación con el consiguiente efecto beneficioso que ello tiene para toda la comunidad.