La Comunicación Fática Foto por quokkabottles en Unsplash

La Comunicación Fática

La comunicación fática se conoce popularmente como “charla corta” o “small talk”. Es el uso no referencial del lenguaje para compartir sentimientos o establecer una relación social más que para comunicar información o ideas. En resumidas cuentas, la comunicación fática es aquel tipo de comunicación que sirve principalmente para conectar y aumentar la cohesión social más que para comunicar un mensaje o una idea específica.

Por ejemplo, las expresiones como “Ajá” y “Que tenga un buen día” suelen tener como objetivo atraer la atención del oyente o prolongar la comunicación. También se conoce como discurso fático, comunión fática, lenguaje fático, fichas sociales y chit-chat.

Casalegno y McWillian, en “Communication Dynamics in Technological Mediated Learning Environments”, la definen de la siguiente forma:

“La comunicación fática se refiere también a los intercambios triviales y obvios sobre el tiempo y la hora, formados por frases hechas o declaraciones previsibles. . . . Por lo tanto, se trata de un tipo de comunicación que establece un contacto sin transmitir un contenido preciso, donde el contenedor es más importante que el contenido”.

Por último, la comunicación fática se define como una comunicación verbal entre un hablante y un oyente para mantener la relación social entre ellos, no para dar énfasis al contenido informativo de la comunicación. El mantenimiento de la relación social entre el hablante y el oyente se lleva a cabo rompiendo el silencio, iniciando una conversación, haciendo una pequeña charla, haciendo chismes, manteniendo la conversación, expresando solidaridad, creando armonía, creando comodidad, expresando empatía, expresando amistad, expresando respeto y expresando cortesía.

Objetivos de la Comunicación Fática

Tal como hemos visto, su función está relacionada al mantenimiento del proceso comunicativo, no a la transmisión de información.

De acuerdo a Winterowd en Rhetoric: A Synthesis. Holt, Rinehart and Winston, un claro ejemplo es cuando hablamos por teléfono y decimos “Ajá” para decirle a la otra persona que seguimos en contacto y escuchándolo.

Según Brooks Landon, los enunciados fáticos constituyen un modo de acción por el mero hecho de ser expresados. En resumen, un enunciado fático no comunica ideas, sino la actitud, la presencia del hablante y su intención de ser sociable.

Su objetivo de mantenimiento del proceso de la comunicación también depende del momento de la comunicación:

1. Al principio de una conversación

Cuando los interlocutores no se conocen, les permite mostrar que tienen intenciones amistosas y desean algún tipo de interacción positiva. En una reunión de negocios, permite a las personas establecer la reputación y el nivel de experiencia del otro. Cuando ya existe una relación entre los dos interlocutores, su charla sirve de suave introducción antes de entrar en temas de conversación más funcionales. Les permite señalar su propio estado de ánimo y percibir el de la otra persona.

2. Al final de una conversación

Terminar repentinamente un intercambio puede suponer el riesgo de parecer que se rechaza a la otra persona. La pequeña charla puede servir para mitigar ese rechazo, afirmar la relación entre las dos personas y suavizar la despedida.

3. Como relleno de espacios

En muchas culturas, los silencios entre dos personas suelen considerarse incómodos. La tensión puede reducirse iniciando una charla fática hasta que surja un tema más sustancial.

La necesidad de utilizar conversaciones triviales depende de la naturaleza de la relación entre las personas que mantienen la conversación. Las parejas que mantienen una relación íntima pueden señalar su nivel de cercanía mediante la ausencia de conversaciones triviales. Pueden aceptar cómodamente el silencio en circunstancias que serían incómodas para dos personas que sólo fueran amigos casuales.

En el lugar de trabajo, las conversaciones triviales suelen darse sobre todo entre trabajadores del mismo nivel. Sin embargo, puede ser utilizada por los directivos como forma de desarrollar las relaciones laborales con el personal que les reporta. Un jefe que pide a sus empleados que trabajen horas extras puede intentar motivarlos utilizando la charla trivial para disminuir temporalmente su diferencia de estatus[6] El equilibrio entre la conversación funcional y la charla trivial en el lugar de trabajo depende del contexto, y también está influido por el poder relativo de los dos interlocutores. Normalmente es el superior quien define la conversación, porque tiene el poder de cerrar la charla trivial y “ir al grano”.

Temas frecuentes en la Comunicación Fática

Estos temas suelen depender de la relación preexistente entre las dos personas y de las circunstancias de la conversación. En cualquier caso, la persona que inicia la charla tenderá a elegir un tema del que pueda asumir un conocimiento previo compartido (por parte de la otra), para evitar que la conversación sea demasiado unilateral.

Los temas pueden resumirse en directos o indirectos. Los temas directos incluyen observaciones personales como la salud o el aspecto físico. Por su parte, los temas indirectos se refieren a un contexto situacional, como las últimas noticias o las condiciones de la situación comunicativa. Algunos temas se consideran “seguros” en la mayoría de las circunstancias:

  • El tiempo
  • Experiencias compartidas recientes, por ejemplo, una fiesta de la semana pasada
  • Series de televisión o películas
  • Deportes

El nivel de detalle ofrecido no debe sobrepasar los límites del espacio interpersonal. Ante la pregunta “¿Cómo estás?” de un conocido que no conoce bien, es probable que una persona elija una respuesta simple y generalizada como “Bien, gracias”. En esta circunstancia, probablemente no sería adecuado que respondiera con una lista de síntomas de cualquier enfermedad que padezca. Hacerlo supondría un grado de familiaridad entre las dos personas mayor del que realmente existe, y esto puede crear una situación incómoda.

Ejemplos de la Comunicación Fática

Los saludos, las bromas y la cháchara suelen ser parte de la comunicación fática.

  • “¿Cómo estás?”
  • “¡Que tengas un buen día!”
  • “Este tren está muy lleno”.
  • “¿Cuál es tu signo?”
  • “¿Cuál es tu especialidad?”
  • “¿Vienes aquí a menudo?”
  • “Atentamente”
  • “Vaya tiempo que estamos teniendo”

Referencias

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